miércoles, 23 de abril de 2014

Platero: Imágenes y sensaciones.





 
  Platero es un mundo de plenitud sensorial. Las palabras son la armonía rítmica de un universo que se mueve entre los meandros de un memoria fértil y un presente de felicidad  inocente, pero nada infantil.
  Juan Ramón Jiménez es un poeta en  busca de la felicidad y la belleza de las pequeñas cosas,  que son las emocionantes y grandes cosas de la vida.
  La vida es respirar, reír, mirar, descubrir, asombrarse, morirse, renacer…. percibir los muchos mundos que hay en los pequeños mundos que comprenden la gran aventura de la existencia.
  Platero es vital e inteligente  y sobre todo tiene una enorme capacidad de sorpresa ante los misterios de la naturaleza.
  Los niños se identifican , no con un burro o un burrito, sino con la mirada de feliz asombro del hombre y el animal que en sus aventuras cotidianas descubren los misterios de las emociones.
  
  Nuestro trabajo es sencillo. Un circulo, dos lectores, (Magda y Agustín) que van contando, narrando sensorialmente, las historias de Platero. Las voces se desdoblan, juegan, intercambian entre ellas las palabras del poeta, para que las imágenes y el intensa emotividad del texto brote con la misma  intensidad que Juan Ramón puso en escribirlo.
 Es por ello necesario que el grupo no sea muy grande. No mas de 45 niños. Un espacio recogido, de cierta intimidad, para que el ritmo y las musicalidad de las palabras pueda ser escuchado concentradamente.
  Nos miramos, hablamos con ellos, introducimos a Juan Ramón Jiménez, premio Nobel, exiliado, andaluz de Moguer, republicano que creía en la educación  y la cultura de las inmensas minorías.
  Y para esas inmensas minorías de niños hacemos este trabajo. 
 
 

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